Has encontrado un sitio nuevo o un nuevo servicio en la red, te apetece echar un vistazo y conocer más detalles pero para entrar exigen estar registrado y eso conlleva que les tengas que dar tú dirección de correo electrónico, sin saber aún si el sitio es fiable o el servicio te convence y vale realmente la pena; ¿qué haces, das tú e-mail y satisfaces tú curiosidad –por vete a saber cuántos “no deseados” de publicidad– o desconfías y te quedas con las ganas?
¿Y qué tal si te registras con una dirección de correo electrónico alternativa, temporal, que no vuelves a consultar nunca más y así evitas el molesto SPAM? (más…)











